El campeonato congregó a academias, colegios y familias en una jornada donde la disciplina, el respeto y el esfuerzo fueron protagonistas dentro y fuera del tatami.
El Coliseo Mariano Melgar de Breña fue escenario de una destacada fiesta deportiva con la realización de la III Copa Black Belt Taekwondo, evento que reunió a decenas de academias, instituciones educativas y familias en torno a una disciplina que continúa creciendo entre niños y jóvenes peruanos.
La competencia congregó a deportistas de diferentes edades que demostraron sus habilidades en diversas modalidades, entre ellas kyorugi (combate), poomsae (formas) y pruebas de desarrollo motor dirigidas a los participantes más pequeños. La jornada permitió observar no solo el nivel técnico de los competidores, sino también el compromiso de entrenadores y padres de familia con la formación integral de los jóvenes.
Más allá de la búsqueda de medallas y reconocimientos, el torneo se convirtió en un espacio de aprendizaje donde valores como la disciplina, la perseverancia, el respeto y la responsabilidad estuvieron presentes en cada enfrentamiento. Estos principios forman parte esencial de la filosofía del taekwondo y constituyen uno de los principales aportes de las artes marciales al desarrollo personal de niños y adolescentes.
La presencia constante de familiares en las tribunas evidenció el importante respaldo que reciben los jóvenes atletas durante su proceso de formación. El acompañamiento de los padres resulta fundamental para fomentar hábitos saludables y motivar la práctica deportiva desde edades tempranas.
Los organizadores destacaron el impacto positivo del campeonato y reafirmaron su compromiso de seguir impulsando actividades que combinen deporte, educación y valores. La III Copa Black Belt dejó en evidencia que el taekwondo continúa consolidándose como una herramienta de formación capaz de fortalecer tanto las capacidades físicas como el crecimiento personal de las nuevas generaciones.
Por Sebastián Carcelén





