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Los resultados de la prueba PISA 2025 muestran el panorama del aprendizaje postpandemia en la región 

Un preocupante retroceso en la comprensión lectora y el razonamiento matemático marca el desempeño de la educación latinoamericana frente a los estándares de la OCDE.

La reciente divulgación de los resultados de la prueba PISA 2025 encendió las alarmas sobre el estado de la educación en América Latina, al evidenciar una caída generalizada en el rendimiento de los estudiantes en áreas fundamentales. Aunque el enfoque central de esta edición estuvo puesto en la competencia científica, incorporando variables sobre conciencia ambiental y entornos digitales, los datos reflejan que las secuelas del confinamiento y las brechas estructurales continúan pasando factura. En la región, la gran mayoría de los alumnos de 15 años evaluados sigue sin alcanzar los niveles mínimos de competencia requeridos para desenvolverse adecuadamente en la sociedad moderna.

En el contexto regional, países como Chile y Uruguay lograron sostener un liderazgo relativo en materias como Lectura y Ciencias, pero permanecen aún distantes del promedio global de la OCDE. El panorama es aún más crítico en países como Perú, donde se registró una contracción significativa en la capacidad de los estudiantes para comprender textos complejos y resolver problemas matemáticos básicos. Más de la mitad de la población estudiantil evaluada en este país se ubicó por debajo del nivel básico en lectura, mientras que en matemática la cifra supera a siete de cada diez alumnos, dejando en evidencia la fragilidad de las bases cognitivas con las que los jóvenes concluyen su etapa escolar.

La brecha entre el rendimiento latinoamericano y los países desarrollados no solo expone deficiencias en el aula, sino también las disparidades socioeconómicas que condicionan el acceso a una educación de calidad. El informe resalta que, si bien la alfabetización científica mostró un descenso menos severo que otras disciplinas, la capacidad de los sistemas educativos para reducir la inequidad interna sigue siendo casi nula. Los alumnos de los quintiles más vulnerables continúan registrando retrocesos desproporcionados en comparación con sus pares de escuelas privadas o con mayores recursos.

Frente a estos indicadores, la comunidad educativa coincide en que los datos de PISA 2025 no deben ser interpretados únicamente como una cifra estadística, sino como un llamado urgente a reformular las políticas públicas de la región. Superar el estancamiento requerirá priorizar el fortalecimiento de la comprensión lectora desde los primeros años de escolaridad, reestructurar la enseñanza del razonamiento lógico e invertir decididamente en la capacitación docente y la infraestructura tecnológica de las escuelas públicas.

Por Sebastián Carcelén

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