La formación digital, la conectividad y la inversión en infraestructura son fundamentales para mejorar los aprendizajes y garantizar mayores oportunidades en las escuelas.
La educación peruana enfrenta el desafío de responder a los cambios tecnológicos sin dejar de atender las desigualdades que afectan a miles de estudiantes. Este escenario fue abordado en el décimo Seminario de Análisis y Perspectivas de la Educación Peruana, organizado en marzo de 2026 por la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), bajo el tema “Desafíos para una docencia transformadora en la educación básica peruana”. Las reflexiones, recogidas en un artículo escrito por Manuel Etesse, ponen en discusión la preparación de los profesores para las nuevas formas de aprendizaje y la necesidad de garantizar condiciones educativas más equitativas.
Uno de los puntos centrales es la incorporación de tecnologías digitales e inteligencia artificial en las aulas. El artículo señala que, según datos de la Encuesta Internacional sobre Enseñanza y Aprendizaje (TALIS) de la OCDE de 2018, solo el 43 % de los docentes de los países participantes se sentía bien o muy bien preparado para utilizar tecnologías digitales, mientras que el 18 % manifestaba una alta necesidad de formación en esta área. En ese contexto, la preparación docente no debe limitarse al manejo de herramientas tecnológicas, sino incluir capacidades para evaluar información, fomentar el pensamiento crítico y utilizar los recursos digitales con objetivos pedagógicos claros.
A estas exigencias se suman las diferencias en las condiciones de aprendizaje. De acuerdo con los resultados de PISA 2022 citados en el artículo, el 87 % de los estudiantes peruanos en situación socioeconómica desfavorecida no alcanzó el nivel básico de desempeño en matemática. Esta cifra evidencia la necesidad de atender factores que influyen en el rendimiento escolar, como el acceso a recursos educativos, la infraestructura y la conectividad, especialmente en territorios con mayores carencias. Frente a este panorama, el análisis plantea que la transformación educativa requiere capacitación continua para los profesores, acompañamiento profesional e inversión pública adaptada a las necesidades de cada comunidad, de modo que la innovación no amplíe las brechas existentes.
Por Alvaro Marañón.





